Mis reglas
- andree

- 16 abr 2018
- 1 min de lectura
Actualizado: 13 dic 2025

Este fin de semana rompí todas mis reglas. Desperté y me sentí triste, no hice nada por cambiarlo, deje que el sentimiento se quedara; comí lo que me vino en gana, fui un peregrino de puesto en puesto de 'fritangas'; comencé a leer de nuevo a Ana Karenina sólo por la belleza de las descripciones de Tolstoi; jugué ajedrez y vi los oscars completamente ebrio sin pensar en el jaque de la resaca del día siguiente; me armé de valor para coquetear sólo para sentirme atractivo, lanzando miradas que no sabía podía hacer; besé muchas bocas sin remordimiento e incluso tuve sexo sin conocer a la otra persona y sin pensar en nada mas que sentir el momento; me escapé con un amigo en medio de la noche a un bar sólo para bailar; rompí mi palabra de honor y le hablé a un ex sólo para decirle mis sentimientos; me hice moretones que se sienten como gloria; fui egoísta y dramático; jugué con la libertad; me dejé llevar por otra versión de mí. A primera vista parece algo muy decadente y triste, algo de lo que se puede sentir mucho pero no orgullo ni alegría, sin embargo de eso va la vida, abrazar lo positivo y lo negativo, saborear cada partícula de tiempo y exprimir lo más que se pueda lo que sentimos y experimentamos. Rompí mis reglas y rompí mi forma de conducirme por un par de días: me atreví a ser más humano.





